“LA PANDEMIA DE LA COVID-19 ESTÁ DEMOSTRANDO LA IMPORTANCIA QUE TIENE LA INVESTIGACIÓN”, PRISCILA MONTEIRO KOSAKA


Esta investigadora del CSIC dirige en la actualidad un proyecto de detección precoz de los cánceres de mama y de pulmón mediante biomarcadores y ha trabajado en los últimos meses en un proyecto para desarrollar un sensor destinado a detectar el SARS-CoV-2.

La Fundación Fero premió en 2019 una investigación para la detección precoz del cáncer de pulmón del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, dirigida por Priscila Monteiro Kosaka. Un proyecto que arrancó en 2015, financiado por una pequeña ONG ibicenca, la Asociación Elena Torres por la Investigación para la Detección Precoz del Cáncer de Mama, que ha demostrado en su segunda fase que puede extrapolarse a varios tipos de cáncer.

Esta distinción, dotada con 80.000 euros, le ha permitido continuar durante dos años sus estudios de tipo traslacional (buscan conectar la investigación básica con la clínica), a los que han distinguido por basarse en una «tecnología pionera de investigación”, y que cuentan ya con varias fuentes de investigación gracias a sus rápidos avances. El proyecto de Priscila Monteiro versa sobre nuevos dispositivos en la frontera de la nanomecánica y de la nanoóptica para la detección de biomarcadores de próxima generación del cáncer mediante un análisis de sangre. “Hemos desarrollado una tecnología altamente sensible para la detección de proteínas de fusión, responsables de que las células sanas se transformen en malignas», explica Monteiro Kosaka quien recalca que su intención final es que el cáncer se convierta muy pronto en una enfermedad crónica y que los tratamientos para ello sean mínimamente invasivos y personalizados para cada paciente. “No podemos hablar de fechas, pero sí seguir apostando por la investigación para acortar tiempos”, puntualiza esta investigadora brasileña afincada en España desde 2008.

Para Priscila Monteiro Kosaka “lo que ha pasado y lo que está pasando con la Covid-19 está demostrando la importancia que tiene la investigación y, aunque es triste pensar que haya sido necesario pasar por todo esto, ahora que estamos en una carrera contrarreloj para vencer esta pandemia, espero que los gobernantes y la sociedad entiendan su valor y sigan apoyando la investigación”. En esta línea Monteiro Kosaka añade que “se ha demostrado que solo con la investigación podemos tener nuevas tecnologías para detectar enfermedades cuanto antes: tratarlas, controlarlas, evitarlas y salvar vidas”.

Esta investigadora afirma que ha vivido esta crisis sanitaria en una particular montaña rusa “con mucha información que asimilar porque a cada momento había nuevos datos sobre la infección por el SARS-CoV-2 e intentaba filtrar las que de verdad parecían fiables”, pero también con la preocupación natural de que algún familiar o amigo se pudiese contagiar.

Ante la pregunta sobre si cree que la rapidez con la que se pretende implantar la vacuna de la COVID-19 se podrá extrapolar a otros proyectos para acelerar tiempos en su aplicación en humanos, Monteiro Kosaka asevera que no tiene una respuesta todavía y que valora encarecidamente el trabajo de quienes están buscando una fórmula segura “porque deben estar agotados”, sentencia. “Ahora estamos viviendo una situación muy particular y la necesidad de una vacuna puede llevar a algunos cambios en los protocolos para su aplicación en humanos, pero la investigación necesita su tiempo y pasos y en el caso de enfermedades fatales, lamentablemente los pasos para que llegue a la sociedad son muchos”.

Monteiro relata que cuando se suspendió el lock down tuvieron que volver al laboratorio porque estaban trabajando en un proyecto del CSIC para desarrollar un sensor destinado a detectar el SARSCoV- 2. “Sergio García (mi estudiante) y yo estábamos trabajando en el laboratorio desde finales de abril y todo fue muy raro, estábamos allí solo nosotros y la persona de recepción del centro en todo el edificio”, recuerda. “Después, en la fase 1 había una persona más forma parte de mi grupo que pudo incorporarse en el laboratorioen esta línea de investigación”,añade. Este nuevo proyecto ha ralentizado el anterior destinado a detectar de forma precoz el cáncer “no solamente porque había la urgencia de empezar con el proyecto Covid-19, sino también porque o no encontrábamos material para comprar o este estaba mucho más tiempo en llegar”, concreta. “Antes poníamos toda nuestra energía en los proyectos para cáncer y ahora seguimos siendo el mismo número de personas, pero con otro proyecto más que desarrollar”, lamenta.

“El cáncer ya es una “pandemia” desde hace muchos años; millones de personas mueren por esta enfermedad todos los años y también queremos salvar estas vidas”, concluye la experta.

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