POSIDONIA OCEÁNICA: LA PLANTA DECLARADA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD QUE PROTEGE LAS COSTAS DE IBIZA Y FORMENTERA


Entre las aguas que separan las islas de Ibiza y de Formentera se han encontrado variedades de Posidonia oceánica con más de 100.000 años de antigüedad, lo que significa que estamos ante el segundo organismo vivo más longevo del planeta.

Se trata de un bien natural extraordinariamente valioso, tanto desde un punto de vista histórico, como ambiental, que es directamente responsable de la transparencia, color, riqueza y singularidad de unas aguas y un paisaje paradisíaco, que atrae a miles de visitantes de todo el mundo cada año.

Sin embargo, pocos saben que la impresionante belleza del mar, el intenso color azul turquesa e incluso la arena blanca y fina de las playas se mantienen así a través de los siglos gracias a un tesoro sumergido y milenario: las praderas de Posidonia, un bien universal que ha merecido la declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco.

Muchos desconocen también la fragilidad de esos extensos bosques submarinos que, pese a su antigüedad, son extraordinariamente sensibles a la actividad humana y, más concretamente, al vertido de fertilizantes y aguas residuales, a los plásticos y otros restos y, sobre todo, a la pesca de arrastre y los fondeos, que abren graves heridas en las praderas de Posidonia.

Las anclas de los yates son los grandes enemigos de estos ecosistemas: cuando se elevan, arrancan y destrozan las plantas, causando un daño irreparable a estos auténticos monumentos submarinos. Por desconocimiento o negligencia, una actividad respetuosa con el medioambiente, como es la navegación, se puede convertir en un desastre natural. Todos deberíamos contribuir a proteger los bosques submarinos más importantes del Mediterráneo, de extraordinaria singularidad biológica e histórica, que también se ha demostrado que son elementos esenciales en la lucha contra el cambio climático, ya que constituyen un pulmón natural que libera oxígeno.

Navega en aguas cristalinas, pero nunca sueltes el ancla cuando haya Posidonia en el fondo. Nada entre vergeles de posidonia que constituyen uno de los ecosistemas más ricos del planeta, pero nunca arranques las plantas o viertas restos humanos. Respeta también los restos cuando las veas en las playas y camina sobre ellas, a sabiendas de que si protegen la erosión de la costa, las dunas y la arena, no te pueden hacer ningún daño a ti.

Valora la Posidonia, súmate a su protección, garantiza la limpieza de las playas y del fondo del mar y forma parte activa de un movimiento de concienciación cuyo objetivo es mantener los vergeles de Posidonia, organismos vivos que empiezan a florecer en invierno y alcanzan su época de mayor esplendor en primavera.

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