Festa de la Sitja y conjunto etnográfico en Sa Rota den Coca, Santa Inés de Corona


Hace once años la Asociación de Padres y Madres de Alumnos (Apima) del colegio de Santa Inés, se propuso recuperar el patrimonio ibicenco con el objetivo de que no se perdieran los oficios, tradiciones y costumbres del campo como se vivían antiguamente en Ibiza. 

Entre los integrantes de esta asociación se encontraba Toni ‘Basora’, propietario de la finca sa Rota d’en Coca, lugar que se convirtió en el escenario de este entrañable proyecto. Actualmente ha cambiado la APIMA pero estos padres precursores de la iniciativa hoy dia forman parte de la Asociación de Vecinos de Santa Inés que es quien ha dado continuidad al proyecto y a la fiesta de la Sitja.

Así pues, decidieron construir diferentes elementos etnográficos como son los hornos de carbón (sitja), de cal (forn de calç), de alquitrán (forn de pega), de pan (forn de pa) para mostrar a los niños de Santa Inés cómo era la vida antiguamente en estos parajes, de qué y cómo vivían sus antepasados.

Gracias a las ayudas del Consell Insular (Apadrina Patrimoni), del Plan LEADER y del Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany han podido construir y recuperar estos elementos. Con los años, lo que empezó  como un proyecto educativo destinado a los niños de Santa Inés se ha convertido en una esperada cita en el calendario del tranquilo invierno ibicenco. A la Festa de sa Sitja acuden ahora tanto escolares de diferentes colegios de la isla como gente de todas las edades. Los mayores recuerdan con añoranza antiguos tiempos y oficios y los más jóvenes tienen la oportunidad de conocer un pasado no tan lejano y, a la vez, disfrutar de una fiesta payesa que dura tres días y está repleta de actividades. Toni ‘Basora’ tiene la ilusión de que, algún dia, sa Rota d’en Coca pueda albergar un museo del campo en el que exponer todas las herramientas y utensilios propios de una finca y una casa payesa.

El proceso de recuperación de los diferentes elementos etnográficos siguió un orden lógico. Lo primero fue recuperar la “plaça (plaza) de sa sitja o sitger” y la “barraca” donde se guardaba antiguamente el carbón. Para la construcción de la “sitja” los integrantes de la APIMA contaron con la ayuda inestimable de los maestros “mestres de sa sitja” Toni Pujolet y Miquel Trui, ambos ya fallecidos. Gracias a sus aportaciones este legado histórico rural continúa vivo.

La sitja se forma con leña de troncos de pino; los más gruesos se colocan abajo y los más delgados arriba,  cubiertos de ramas verdes. Después, se rodea con piedra dejando una boca por donde se prende el fuego, y se tapa con tierra en la parte superior. El tiempo de combustión de cada sitja depende de su tamaño. La de Santa Inés se enciende el viernes por la mañana y quema durante tres dias.

Durante este tiempo debe estar permanentemente vigilada, sobre todo para que no se forme ningún agujero por el que entre oxígeno, ya que se quemaría todo y no quedarían más que cenizas. La sitja debe arder lentamente hasta conseguir el carbón vegetal. Antiguamente se cargaban los sacos de carbón en los “carros de calaix” y se transportaban a Vila para su comercialización. Muchos salían en barcos hacia la península.

El horno de pan es el elemento que mayor éxito tiene, pues durante los tres días de la Festa de la Sitja no para de sacar hornadas con cientos de “coquetes amb sobrassada”, unos panecillos rellenos de sobrasada que hacen las delicias de niños y mayores.

El forn de cal se construyó hace tres años con la ayuda del mestre Pep de sa Plana, de Corona. Lo que mayor dificultad supone en este elemento es montar la piedra en la cúpula, lo que llaman “fer sa volta a es forn”.

Toni de Cas Mart y Mariano Gerra fueron quienes enseñaron el funcionamiento del horno, que hasta ahora sólo se ha puesto en marcha una vez. Tras 35 horas de cocción vigilada en todo momento, se sacaron aproximadamente dos toneladas de piedra de cal. Los usos de la cal en Ibiza eran múltiples: servía de mortero para la construcción de las casas payesas, también se usaba para blanquear las paredes  y para la desinfección del agua en cisternas y aljibes. Incluso tenía usos culinarios en la elaboración de las “olives blanques” junto con otro ingrediente el “llexiu de cendre d’esclova d’ametlla” (la lejía que se obtenía de la ceniza de las cáscaras de almendra).

En sa Rota d’en Coca se han reparado además otros elementos como son “ses caseres de beies” (panales de abejas) o las paredes de piedra. Allí se han realizado cursos de talleres de “paret de pedra seca” para aprender a reparar y construir estas paredes según la técnica artesanal que ha sido declarada recientemente Patrionio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

El último elemento etnográfico en construirse en este paraíso de la tradición ha sido un “forn de pega”, un horno mediante el cual se obtiene el alquitrán que se usaba principalmente para impermeabilizar barcos, espardenyes o la ropa de los “saliners” (los hombres que trabajaban en las salinas). Este horno se ha recuperado gracias a los conocimientos de Joan d’en Vert, el maestro que ha explicado a las nuevas generaciones cómo funciona un horno de este tipo. En 2019 se ha encendido este horno tras mas de 80 años sin que se hubiera encendido ninguno en Corona, ya que éste fue de los primeros oficios que se perdieron. Después de unas ocho horas de quemar las astillas de tronco de pino, se obtuvo el alquitrán natural.

El año que viene, la Asociación de Vecinos de Santa Inés tiene la intención de producir “encrità de ginebre” para usos medicinales. Se obtiene enterrando dos ollas de barro, en la superior se colocan astillas de tronco de enebro “estelles de rabassa de ginebre”, el fuego se prende sobre ellas y el encrità va supurando a la olla inferior.

La festa de sa sitja se complementa además con otras muchas actividades, actuaciones, demostraciones y  talleres. Hay cursos de poda de almendro o de algarrobo, visitas de escolares que plantan árboles para ver su progreso en años posteriores, demostraciones de “encritanar espardenyes” o pintar las espardenyes de alquitran para empermeabilizar la suela, de “parar pins” , “llaurar amb animals”, de “ball pagès” o baile tradicional ibicenco, así como una exposición y demostración de artesanía tradicional, otra muestra de herramientas del campo antiguas y modernas, un concurso de pesca en la modalidad de roca “pesca de roquer”, tiro con honda “tir amb bassetja” y nunca falta la comida tradicional, este año se han servido 300 raciones de paella y 400 raciones de frita de porc.

Cuando llega finales de febrero, el Pla de Corona es todo un espectáculo con sus almendros floridos, las fiestas de Santa Inés están llegando a su fin y no hay mejor manera de acabarlas que con la celebración de la Festa de sa Sitja.

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