Un mar de posibilidades. El programa solidario y social de Club Naútico Ibiza cumple 14 años de sueños.


Se trata de un proyecto que va más allá del deporte náutico y que busca la conexión de las personas con necesidades especiales con actividades terapéuticas en el mar

El Club Náutico Ibiza nació con un propósito mayor que solamente ceñirse al terreno deportivo para los aficionados a los deportes náuticos. Esta entidad con más de 90 años de historia siempre ha tratado de transmitir su filosofía y valores a todos aquellos que han querido formar parte de un equipo: el respeto por el mar y por la naturaleza, el respeto por los compañeros y abastecer a todas las personas con necesidades especiales del acceso a uno de los mayores privilegios de Ibiza: el Mar Mediterráneo que lo envuelve.

Así, desde sus orígenes el CNI nació para ser un Club solidario y así volcarse con las personas que tienen más problemas para vivir el mar en primera persona, ya sean físicas, psíquicas o sensoriales, independientemente de su edad. De esta manera ya son 14 las temporadas de su compromiso social amparado en el Programa Solidario “Un Mar de Posibilidades”, considerado uno de los más completos de España, que cada vez va creciendo más y apostando por más voluntarios a los que formar para llegar cada día a más personas. “Un Mar de Posibilidades” se cimenta en la filosofía de que ninguna persona se quede fuera de su acceso, independientemente de sus posibilidades económicas, ya que está subencionado para sus usuarios con ayudas de entre un 50 y un 100 por ciento de su coste, dependiendo de sus necesidades.

Dicho programa se compone de tres actividades esenciales que se llevan a cabo durante los meses de verano en la playa de Talamanca, una bahía tranquila donde pueden disfrutar de paseos en kayak, navegación a vela o divertirse en la playa. De esta manera los voluntarios trabajan en la realización de actividades de aventura, lúdicas, artísticas, deportivas y terapéuticas en el mar necesarias para la salud. Porque el mar es una gran fuente de riqueza, ya no solo económica, sino también para el bienestar de uno mismo.

Las actividades en el mar, el trabajo en equipo y la idea de divertirse crean un vínculo entre las personas con necesidades especiales y los voluntarios. Por esta razón se considera muy importante el aspecto lúdico, para crear un ambiente distendido en el que prime el deseo de vivir el momento en el que están.

El responsable de este programa Pedro Cárceles, recuerda que “Un Mar de Posibilidades” crece cada año gracias al apoyo de empresas, voluntarios y entiedades de toda índole “que aportan gota a gota la energía, financiación y soporte necesario para que cobre vida”. Así, utiliza la naturaleza y el mar como un medio sanador y el deporte como una herramienta de salud. Las artes, el juego, la creatividad y la expresión son elementos inherentes al ser humano y por lo tanto son necesarios para su desarrollo y así potenciar las relaciones humanas y de interacción.

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