Compraventa de inmuebles: el cuerpo cierto


A la hora de comprar una casa, la gente suele dar con más de un obstáculo, contratiempo u error en la operación, lo cual suele conllevar sorpresas desagradables. Esto es particularmente cierto si ocurren en el último momento.

Una estimación errónea de la superficie del inmueble objeto de la compraventa por las partes involucradas en la compraventa puede alterar el precio final del mismo. Dependiendo de si hay más o menos metros de los inicialmente estimados, supondrá un coste mayor para el vendedor o un benefi cio inferior para el vendedor, respectivamente. Estas diferencias en el ‘precio real’ pueden ser reclamadas por la parte perjudicada incluso tras haber formalizado la compraventa.

Una alternativa a comprar los inmuebles por una determinada cantidad de metros cuadrados es comprarlos a precio de alzada, más comúnmente conocido como cuerpo cierto. Esto implica comprar una vivienda o local tal y como la encontramos: se paga por la adquisición de lo que se ha visto y comprobado, siendo el precio final el que pacten las partes sin que influya la superficie que conste en el registro ni el número exacto de metros cuadrados que lo compongan realmente, incluso cuando consten en el contrato.

Ya que la compraventa a cuerpo cierto no es tan precisa a la hora de señalar la superficie del inmueble, es importante establecer sus linderos, es decir, los límites de la propiedad una vez adquirido el inmueble, los cuales pueden ser “accidentes geográficos, caminos, elementos delimitadores de fi ncas contiguas, etc.” Estos linderos vendrán reflejados en la escritura pública para así evitar posibles malentendidos, aunque una vez formalizada la compraventa, no hay reclamación que valga por haber estimado mal el número de metros cuadrados.

También hay que tener cuidado al comprar a cuerpo cierto con mobiliario, particularmente en lo respectivo a electrodomésticos. Siempre hay que comprobar de antemano que no hay defectos ni vicios ocultos en el mobiliario y que todo funciona como debería. Incluso cuando hemos tomado estas precauciones, es aconsejable incluir en el contrato una cláusula que obligue al vendedor a subsanar los defectos o a prestar algún tipo de garantía para poder tramitar el arreglo o repuesto, de existir tal necesidad.

Aunque puede resultar una forma conveniente y atractiva de comprar un inmueble, comprar a cuerpo cierto no viene sin sus riesgos y contratiempos. En todo caso, resulta aconsejable llevar este tipo de operaciones a cabo junto a un abogado para evitar posibles disgustos. En Gerboth & Partner nos especializamos en Derecho Inmobiliario; si necesita asesoramiento legal o tiene cualquier otra consulta no dude en llamarnos, estaremos encantados de atenderle.

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